ADN Barça, la importancia del estilo

28/10/2019 / @fcbfan_mfd

Como este fin de semana nos han robado el clásico (había muchas ganas y sigo sin comprender el aplazamiento) he pensado que era un buen momento para escribir un post sobre el estilo. Tenía muchas ganas de compartir estas reflexiones acerca de nuestra identidad futbolística, ya que la forma de jugar que tiene el Barça es muy reconocible y al mismo tiempo es percibida alrededor del mundo como especial, o al menos es así desde que el gran Johan Cruyff se sentó en el banquillo a finales de los ochenta.

En el Barça ganamos con nuestro ADN: practicando un juego de posesión y posición vistoso, cuidando el balón y dominando los partidos. Primamos el talento y el toque a la fuerza física y el juego directo

Johan cambió nuestra historia, nos convirtió en un club ganador a través de un concepto de juego basado en el dominio de la posesión y, a través de ella, del partido. Yo nací en el 83 y mis primeros recuerdos futbolísticos son los del ‘dream team’, de modo que la historia del Barça que yo he vivido no entiende de victimismo sino que es la historia de un club campeón y ganador: a nivel europeo (y por lo tanto mundial) desde la llegada de Cruyff quizá sólo el Real Madrid ha podido seguir la estela del Barça en cuanto a títulos. Pero para que aquellos jóvenes de la generación Z que no pudieron vivirlo directamente se hagan una idea más profunda de lo que supuso Johan Cruyff para nuestro club les recomiendo encarecidamente visualizar los tres capítulos del documental “Recorda Míster: Johan Cruyff”. Es una forma espectacular (casi mágica y por supuesto de gallina de piel) de saborear nuestra identidad e historia.

Allí descubrirán porqué en el Barça no ganamos apelando a la épica, ni recurriendo más que el rival a la testosterona, ni metiendo mucho músculo sobre el césped… En el Barça ganamos con nuestro ADN: practicando un juego de posesión y posición vistoso, cuidando el balón y dominando los partidos. Primamos el talento y el toque a la fuerza física y el juego directo.

Con este estilo hemos vivido grandes épocas victoriosas como las de Cruyff, Rijkaard y Guardiola. Y también (aunque con ciertos matices) con Luis Enrique y Valverde. Hay un sector amplio de culés que son absolutamente estrictos respecto al estilo: no sirve solo con ganar, sino que hay que ganar jugando bien y dominando el juego (y sino que se lo pregunten al Tata Martino). Por ejemplo, el periodista Xavi Torres, entre otros, abanderaría en el ‘entorn’ esta corriente de pensamiento. Hay otros que quizá no son tan estrictos con el libro de estilo, pero aun así encontraremos a muy pocos culés que sean exclusivamente resultadistas.

Hay que intentar buscar siempre como objetivo el dominio del juego basado en la posesión. Esta debe ser la premisa a la que no hay que renunciar nunca, porque somos el Barça, forma parte de nuestra identidad y así es cuando nos ha ido mejor.

Y a propósito del análisis del estilo hay que valorar el concepto de “evolución”. Para algunos la evolución del estilo sería lo que han intentado Luis Enrique y Valverde: partir con el mismo concepto de base pero no renunciar a poder practicar un juego más vertical y de transición rápida en algunas ocasiones. Esta evolución vendría a contrarrestar el sopor que a veces se daba por ejemplo en algún momento de los años de Tito Vilanova y el Tata Martino cuando se derivó en un juego demasiado insulso, porque se mantenía un porcentaje elevadísimo de posesión sin que fuera acompañada de un juego de posición dinámico. Por momentos parecía que jugábamos a handball yendo de un córner a otro pasando por los centrocampistas y los centrales sin dar ninguna profundidad al juego.

Yo soy futbolísticamente muy cruyffista y guardiolista (la versión 2.0 del invento), pero no le hago ascos a algunos planteamientos más directos que han podido ejecutar Luis Enrique y Valverde, siempre y cuando sean puntuales. En primer lugar porque para jugar siempre como lo hacían el ‘dream team’ o el ‘Pep team’ necesitas a aquellos jugadores: sin Busquets, Alves, Xavi, Iniesta, Pedro y Messi no se habría podido jugar como se hizo durante esos 4 años. Y en segundo lugar porque a veces el planteamiento del rival te impide jugar de este modo durante todo el encuentro.

Os voy a poner un ejemplo reciente: últimamente los equipos se atreven a apretar al Barça muy arriba, como hizo el Eibar el fin de semana anterior. En la época de Guardiola no lo hacían porque sabían que era casi imposible robar el balón a los centrocampistas, que tenían una calidad fuera de lo común para sortear con triangulaciones o con giros las presiones de los rivales. Sabían que esta batalla la tenían perdida y se replegaban atrás rezando para que aquél día los jugadores del Barça no estuvieran especialmente inspirados. Ahora en cambio sí se atreven porque nos cuesta más salir airosos de estas presiones debido a que la calidad de los medios no es tan superlativa. Y cuando esto sucede a mí me gusta que puntualmente se utilice el recurso de la verticalidad: los pases en profundidad al espacio de Lenglet por arriba o de Griezmann por abajo en los goles de Ipurúa son también caviar para mi paladar futbolístico.

Además, esta verticalidad utilizada por momentos te permite asustar al rival: cuando les has cogido la espalda en un par de ocasiones pierden la convicción en su planteamiento y dudan de la presión que están ejerciendo hasta el punto de que ya no la practican más o lo hacen con menor intensidad. Y es entonces cuando se puede recuperar el juego de posesión para volver a la casilla de salida de nuestro ADN. Para mí en esto consiste la evolución del estilo, en poder disponer de un recurso más en el futbol total actual que te permita usar todas las soluciones futbolísticas a tu alcance para ser más completos. Sin embargo, el problema aparece cuando deja de ser un recurso para convertirse en una tendencia, y en esa deriva estamos desde ya hace demasiado tiempo.

En definitiva sí debe haber una cuestión innegociable que a la vez me sirve de conclusión: más allá de poder usar como recurso la verticalidad en un momento dado, hay que intentar buscar siempre como objetivo el dominio del juego basado en la posesión. Esta debe ser la premisa a la que no hay que renunciar nunca, porque somos el Barça, forma parte de nuestra identidad y así es cuando nos ha ido mejor. Y para lograr este objetivo de forma duradera son necesarias fundamentalmente dos cosas: subir a jugadores de la cantera que sepan jugar al futbol como mandan los cánones de nuestro ADN y, cuando toque fichar, saber contratar a los jugadores que pueden adaptarse a dicho estilo. El trabajo permanente de la dirección técnica del club debería ir siempre en estas dos direcciones.


¡Si quieres que te notifique en el e-mail cada vez que haya una nueva entrada en el blog introduce tu correo electrónico!

Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

0 comentarios en «ADN Barça, la importancia del estilo»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.