En Enero hace mucho frío

05/02/2020 / @fcbfan_mfd

Gajes del directo

Ayer por la tarde estaba contento porque, después de 25 días difíciles de trabajo en los que no había podido escribir ningún post, por fin tenía prácticamente listo un articulito. Pensé: no hay prisa, que repose hasta mañana, lo reviso en un segundo al levantarme y lo publico. Y entretanto… ¡BOOOOOOOMMMMMM! Abidal provoca con su entrevista el terremoto más grande que le recuerdo al Barça desde la época de Gaspart, y Messi no tarda ni 5 minutos en contestarle en las redes sociales.

El post que había preparado ha quedado absolutamente eclipsado por la magnitud de la lamentable entrevista, pero aun así voy a publicarlo. Y, respecto a Abidal, seré muy breve: espero que dimita hoy mismo. Y si no dimite, espero que le cesen fulminantemente. Además, Bartomeu debería convocar elecciones para este verano sin demora. RIP al ciclo de esta Junta. Lo de ayer es la señal definitiva de la descomposición absoluta a la han llevado al club. Preveo una pañolada histórica en el siguiente partido que se juegue en el Estadi porque esto es ya gravísimo, insoportable e insostenible.

Éric Abidal y Josep Maria Bartomeu. Deberían los dos irse a la calle.

En fin, este era el post que tenía preparado antes de la aparición estelar del secretario técnico:

Hace casi un mes que no escribía ningún post y ya tenía ganas de volver a compartir con vosotros mis reflexiones. La realidad es que han pasado tantas cosas que habrían dado para media enciclopedia, pero para un director financiero el mes de enero es lo más parecido al inframundo que existe, más si cabe cuando debes cerrar la auditoría durante las tres primeras semanas de año.

Ahora que las aguas han vuelto ya a su cauce -en mi trabajo, no en el Barça- aprovecho para compartir con vosotros mi punto de vista sobre tres temas distintos: el lamentable show que han ofrecido la directiva y los ejecutivos del club durante este mes, las novedades tácticas de Setién en la salida del balón jugado del equipo, y la absurda norma del reglamento que obliga a dar el balón al último equipo que lo jugó en caso de que éste golpee fortuitamente contra el árbitro. ¡Allá vamos!

El guirigall de Can Barça

Mi último post del 10 de Enero se titulaba “¡Ya tenemos aquí el Anoeta 2.0!” y en él opinaba que cualquier decisión distinta de la que se tomó en 2015 (mantener el entrenador) me parecería un esperpento. Personalmente no llego a entender qué cambió entre verano y Navidad para que entonces se le concediera a Valverde otra oportunidad y en cambio ahora se le destituyera. Si acaso, puede que le condenara el lamentable planteamiento del Clásico en el que cedió voluntariamente el balón al Madrid. Quizá entonces los pocos directivos que aún confiaban en él (incluido el presidente) terminaron por arrojar la toalla…

En cualquier caso, el cambio de entrenador supone reconocer abiertamente el fracaso de aquella decisión. Fracaso como lo fue la negociación por Neymar en verano y lo ha sido la de Rodrigo en invierno, así como la pretendida contratación de Xavi… Y todo retransmitido en directo para regocijo de nuestros rivales y vergüenza de los propios seguidores culés. Esta junta -y muchos de los ejecutivos- ha llegado a un nivel de improvisación y falta de rumbo tan alarmante que ahora mismo sólo me queda decidir a qué opción rupturista votaré en las siguientes elecciones.

Las cuales, visto lo visto, deberían ser ya este próximo verano. Porque en este inverno está haciendo mucho frío en Can Barça y creo que los socios merecemos poder decidir si queremos otro tipo de gestión deportiva para los últimos años de Messi como jugador.

Cambios tácticos de Setién en la salida del balón

Hace ya mucho tiempo que teníamos enormes dificultades en la salida jugada del balón. Sin Xavi e Iniesta nadie era capaz de girarse con suficiente seguridad y los rivales apretaban arriba sin disimulo, sabiendo que en este aspecto éramos ya un equipo del montón.

Es pronto todavía para saber si esta tendencia cambiará con el nuevo técnico, pero ante el Levante en el Camp Nou pudimos ver algunos cambios tácticos muy interesantes que permitieron al equipo salir limpiamente con el balón jugado la mayoría de veces. Básicamente fueron dos: usar a Ter Stegen como líbero y dar movilidad a los centrocampistas para ocupar el espacio libre que generaban entre ellos.

El primer punto es fácil de describir: Ter Stegen salió con el balón en sus pies hasta la frontal del área de forma sistemática para dar superioridad en la salida del balón. Obviamente los riesgos de esta decisión son enormes si hay una pérdida en los dos primeros pases, porque la portería queda literalmente vacía. Pero me gusta que el fundamentalismo cruyffista de Setién le lleve a probarlo. Por supuesto que para ello necesitas a un portero que tenga tan buenos pies como manos, pero para eso se fichó al alemán: ningún portero tiene su fantástico juego de pies.

El segundo es más complicado de explicar de forma redactada, sería mucho mejor ilustrarlo con una pizarra o una pantalla. De hecho, puede que si tenga tiempo haga un vídeo en Instagram para explicarlo, aunque de momento intentaré resumirlo brevemente en estas próximas líneas.

Para comprenderlo hay que situarse en una presión alta hombre a hombre del Levante en la fase de salida del balón del Barça, que obviamente empieza con el portero y los centrales. En este momento, uno de los tres centrocampistas (Busquets, Rakitic y De Jong) se aproximaba rápidamente hacia el portero -o los centrales- para recibir el pase. Pongamos, para ilustrar el ejemplo, que lo hacía Rakitic. Su marcador le seguía, de forma que el espacio de interior que inicialmente ocupaba el croata quedaba liberado. Y es por allí por dónde el Barça conseguía sacudirse la presión.

¿Cómo? Al recibir Rakitic el balón, uno de los otros dos centrocampistas -o incluso el lateral en alguna ocasión- se desplazaba rápidamente a ocupar el espacio que el croata había dejado libre en el interior. Para seguir con el ejemplo, imaginemos que era De Jong quien corría hacia dicho espacio, con el objetivo de que sus compañeros intentaran hacerle llegar allí el balón. En condiciones normales, Rakitic no podía pasarselo de primeras, porque estaba recibiendo de espaldas y presionado, de forma que lo cedía al primer toque o bien al tercer centrocampista (Busquets) o bien a cualquiera de los defensas. Y éstos sí podían -también al primer toque- pasársela a De Jong quien, como he dicho, había ocupado el espacio inicial de Rakitic.

Esta forma de combinar en la salida del balón exige una mayor movilidad de los medios, frente a lo que nos tenían acostumbrados con Valverde, y permite a la vez que la salida no sólo sea limpia, sino también directa. Es decir, una vez superada esta línea de presión, De Jong podía iniciar una conducción hacia delante en una situación de 5 contra 5 con medio campo para recorrer. Por lo tanto, no se trataba de una posesión estéril, era más bien una forma de superar rápidamente líneas de presión a través del juego de posesión y posición para continuar hacia portería contraria de forma bastante directa.

El árbitro ya no es un poste

Durante el mismo partido contra el Levante hubo un lance del juego en el que la defensa del Getafe despejó el balón y éste dio contra el árbitro de forma fortuita para acabar en pies de un atacante culé. Hasta este año, la jugada habría continuado sin detener el juego, pero la nueva normativa indica que ningún equipo se puede beneficiar de un balón que salga rebotado contra el árbitro. Las reglas ahora dicen que, cuando esto suceda, hay que darlo al último poseedor. En este caso, al Levante, que lo había despejado de su área.

Personalmente a mí no me gusta la norma. Pienso que, como pasa con cierto uso que a veces se le da al VAR, interrumpe demasiado el juego. El futbol no es todo perfección, hay un componente de suerte y descontrol que no deberíamos cortar tan a las bravas. De todos modos, en lo que más quiero fijarme no es en la norma en sí, sino en los comentarios de la jugada que hicieron José Sanchis, Axel Torres y Gerard en Movistar LaLiga.

En primer lugar, hay que aclarar que el balón despejado por la defensa del Levante iba directo hacia Jordi Alba, que habría podido continuar con un ataque que se presumía prometedor, puesto que el Levante estaba descompuesto y el despeje que habían hecho era para achicar agua, no para salir con el balón controlado.

Aclarado este punto, podemos analizar la secuencia: siguiendo la nueva reglamentación el árbitro paró el juego y concedió el balón al último equipo poseedor: el Levante. Los jugadores culés entendían que por fair play el Levante debía devolver el balón, puesto que si no hubiera tocado en el árbitro el despeje habría acabado a pies de Jordi Alba y el ataque culé habría continuado.

Pero el Levante no devolvió el balón ante la estupefacción de los jugadores locales y, aprovechando el desconcierto, trenzó una muy buena jugada que casi acaba en gol. Fue entonces cuando los jugadores del Barça se quejaron airadamente y se abalanzaron contra el árbitro para mostrarle su disconformidad. Mientras eso sucedía, los comentaristas sólo insistían en que las protestas no eran pertinentes porque el árbitro había aplicado la nueva normativa correctamente. Axel Torres incluso dijo: “es así y punto”.

Sin embargo, yo creo que Axel Torres y Gerard se equivocan en la valoración de la jugada. No discuto que el árbitro hizo lo que marca el reglamento, que es dar el balón al último poseedor. Pero lo que generó las quejas culés no fue la aplicación correcta de la nueva normativa, sino la ausencia de fair play por parte del Levante. Sabiendo que era un despeje que iba en dirección a un jugador blaugrana entiendo que deberían haber devuelto la posesión al Barça.

Evidentemente yo no soy nadie para pedirles una rectificación a los comentaristas de Movistar LaLiga, pero me gustaría que repasaran la jugada de nuevo bajo esta perspectiva porque creo que cambiarían su opinión y entenderían las quejas de los jugadores. Quejas que, por otra parte, deberían haber ido dirigidas contra los futbolistas del Levante y no contra el árbitro.


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