Mateu Lahoz.

09/10/2019 / @fcbfan_mfd

En el último partido del Barça contra el Sevilla en el Camp Nou pudimos ver un muy buen espectáculo sobre el césped del Estadi. 23 jabatos luchando con toda su energía para dejar su huella en el encuentro. El número no es un error de bloguero novato, está escrito con toda la consciencia del mundo: 11 compitieron para que el Barça saliera victorioso,  11 más lo hicieron para intentar que el equipo vencedor fuera el Sevilla, y 1 trabajó sin descanso para su propia gloria y beneficio.

Muy mal, Mateu, muy mal. En este juego los protagonistas son los jugadores, no intente usted tener una cuota que no le corresponde. Eso no es personalidad, tampoco valentía: su testosterona y chulería guárdesela para otras ocasiones. Fue simplemente EGO.

Y muy malo, Mateu, muy malo. Pude comprobar de nuevo en directo durante el partido que en multitud de disputas (que serían sancionadas como falta por los demás árbitros de primera) el colegiado sacó a relucir el “sigan, sigan” que tanto le caracteriza. En su manual de árbitro el futbol es contacto y sólo se sancionan acciones desproporcionadas. O al menos así había sido siempre hasta que tuvo la oportunidad de expulsar a un debutante del Barça. Porque claro, a Araujo era muy sencillo echarlo a la calle… ¿Dónde está aquí la valentía? Como es del Barça y todavía no es nadie, lo expulso, cuando en la jugada hubo un simple forcejeo para hacerse con la posición y eso en su manual no es nunca falta. Nunca.

Mateu Lahoz

Un último ejemplo de su gallardía: fue capaz de aguantar los reproches de Piqué, Suarez y Messi sin sancionarles, pero sí se atrevió con Dembélé. ¿“Muy mal” o “muy malo”? Pero si “no sabe hablar”, Mateu, no sabe hablar… En cualquier caso, dijera lo que dijese, el desorientado futbolista galo tenía razón.

Por la posición que ocupaba en el Estadi una vez finalizado el partido me acerqué hasta justo detrás de los banquillos, para poder ver la retirada del colegiado. En medio de una sonora pitada salía orgulloso y esbozando una sonrisa desafiante. No quiero ni pensar que quizá fue la misma sonrisa con la que dejó nuestro césped cuando nos robó la Liga que ganó el Atlético. “Qué malo eres, árbitro qué malo eres, qué malo eres”. Lo gritó el Camp Nou al unísono y yo me dejé la garganta.


Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

0 comentarios en «Mateu Lahoz.»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.