No mejoda ni mejorará

05/03/2020 / @fcbfan_mfd

¡Hola a todos! Tenía ya ganas de compartir con vosotros algunas líneas, aunque esta vez las escribo des del desánimo y, seguramente, incluso desde la resignación… Primero porque estamos en semana de derrota post-clásico y segundo porque mis reflexiones apuntan a un final de temporada realmente dramático.

Aquellos que me conocéis bien creo que podéis afirmar que soy una persona bastante optimista. Aun así, es verdad también que a la vez trato de ser objetivo y racional. Y ahora mismo las sensaciones que me transmite el Barça tanto dentro como fuera del campo son negativas. Muy negativas, para ser honestos.

Os voy a resumir en los siguientes puntos mi diagnóstico acerca de los distintos virus que nos han infectado. Y es que ahora mismo tenemos al mismo tiempo la gripe estacional, la gripe A y el coronavirus Covid-19 circulando sin freno por todas las arterias del Camp Nou. Lo que resulta todavía peor es que, una vez hecho el diagnóstico, no consigo detectar a ningún dirigente de ninguna área del Club que pueda actuar a modo de anticuerpos. Y tampoco se visualiza vacuna alguna en el horizonte…

Los jugadores no han podido aislarse del ruido exterior

Seguramente podría puntualizar: no han podido, o no han sabido, o no han querido. En cualquier caso, parece claro que están molestos, decepcionados y contrariados. Hay muchas muestras de ello. Por ejemplo, la reacción de Messi a las palabras de Abidal, las declaraciones del crack argentino y de Suárez explicando que vivieron mal el cambio de Valverde, el tuit de Piqué llamando titella a un periodista afín a la Junta, o el mismo Gerard insinuando que los buenos resultados de los últimos años son los que han aguantado al Club.

Además, las quejas públicas de Busquets lamentando que la planificación ha dado como resultado una plantilla corta, así como las declaraciones de Rakitic en el mismo sentido. Pero claro, a ambos se les olvidó decir también que en Roma y en Anfield la plantilla era larga… Parece claro que los jugadores han adoptado el papel de víctimas en todo este jolgorio, cuando por calidad futbolística y por montante en su cuenta corriente deberían ir crecidos de autoestima y con ganas terribles de levantar Liga y Champions.

Pero es que incluso la comunicación gestual es deficiente entre los mismos futbolistas. Todos sospechábamos que no existe la mejor relación entre el crack argentino y Antoine Griezmann, pero es que la imagen que nos dejaron en el clásico fue demoledora: en una acción Messi entendió que Griezmann no escogió la jugada correcta y cuando se cruzaron le dio un golpe en el pecho o en el brazo para que éste le mirara, y entonces con gestos de desaprobación le indicó hacia dónde tenía que haber jugado.

Griezmann intentó aguantarle la mirada el mínimo tiempo posible y casi de reojo, para seguir su camino con aire displicente. El francés no está cómodo en el grupo y no rinde jugando como cabría esperar. Como tampoco parece explotar todo su potencial el otro gran fichaje del año, De Jong. A él tampoco se le ven gestos de complicidad con los compañeros. Acaso sí los tiene Busquets para con él, pero poco más.

En definitiva, mi apreciación es que los jugadores no han digerido todavía estos dos meses de desgobierno que ha imperado en el Club y esta es la peor de las señales para lo que queda de temporada. No han cerrado filas en el vestuario, ni se han aislado del exterior para centrarse solo en el fútbol. La bunquerización del vestuario con el nuevo cuerpo técnico parecía la única solución para salir airosos de tanto revuelo, pero no se ha producido. Y en el campo se nota.

El nuevo cuerpo técnico no parece dar con la tecla

Todo empezó con bonitas palabras cruyffistas, convocatorias y minutos para jóvenes de la cantera, y ganas de dar un aire nuevo al equipo… Y un mes y medio después estamos exactamente igual que antes: los últimos planteamientos, alineaciones y discursos en rueda de prensa de Setién bien los podría haber firmado Valverde.

La ilusión del nuevo staff se ha ido diluyendo en un realismo pragmático tan propio del xingurri, el equipo no ha jugado mejor y se sigue abandonando en los minutos decisivos de los partidos. Por ejemplo, en las semifinales de Supercopa de España contra el Atlético todavía con Valverde en el banquillo se jugaron 80 minutos fabulosos, pero les siguieron 10 lamentables. De igual modo, contra el Madrid se jugó una buena primera parte, pero le siguió una segunda para olvidar.

Y encima luego hay que escuchar a Setién decir que “nuestro partido estaba en la primera parte”. Por favor, los partidos del Barça están en los 90 minutos más el descuento, en cada uno de ellos. Si juegas una buena primera parte con tres ocasiones clarísimas y no marcas, lo que tienes que hacer es seguir igual en la segunda hasta ganar el partido. Cuando lo escuché cerré la televisión inmediatamente con un cabreo importante.

En el palco todos parecen hoy titelles

Allí ya no se sabe dónde están los amigos ni los enemigos. Es un campi que pugui en toda regla. El presidente, que es a la vez el director deportivo y varias cosas más, se ha quedado también sin su mano derecha debido al Barçagate. Y todos los escándalos y derrapadas de enero y febrero hacen que los compañeros de junta se miren unos a otros buscando culpables.

Parece que ni siquiera ya vean con ilusión presentarse en una candidatura continuista para las próximas elecciones a la presidencia. Están totalmente desgastados y sienten que la masa social barcelonista les ha dado ya la espalda. Como prueba, la primera pañolada en el último partido en el Camp Nou. No fue unánime pero sí el preámbulo de lo que está por venir. Según cómo evolucionen los resultados en  la parte final de la temporada me imagino a los directivos rezando para que el resto de encuentros se disputen a puerta cerrada para prevenir el coronavirus…


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