Alguna cosa (buena) se mueve

03/12/2019 / @fcbfan_mfd

Hoy os voy a comentar diferentes cuestiones que han sucedido durante la última semana, ¡que ha dado para mucho!

El sexto balón de oro de Messi

La temporada pasada de Messi fue brutal. Y esta lo está siendo desde que volvió de la lesión, de modo que se merece con creces otro balón de oro. Ayer Julio Maldonado tuiteó: “¿Los que dicen que Messi no apareció en la Champions en 2019 en qué se basan? Porque le metió dos goles al Lyon (octavos), dos más al Manchester United (cuartos) y dos más al Liverpool (semifinales). Por no hablar del recital reciente ante el Dortmund”. La verdad es que sobran las palabras cuando hablamos de él.

Hasta tal punto que yo todavía no me he atrevido a hacer un post de Messi. Puede que algún día lo intente, pero quizá no lo haya hecho hasta ahora porque tengo miedo de que mis pobres palabras no estén a la altura del mejor jugador de todos los tiempos. Al fin y al cabo, desde pequeño a mí siempre me enseñaron a no tomar el nombre de D1OS en vano.

Messi con sus seis balones de oro

Mateu Lahoz es horroroso

Del partido del Wanda se pueden escribir muchas cosas, como que nos barrieron al principio y Ter Stegen nos salvó, para luego ir creciendo en el partido hasta que Messi lo sentenció con otra genialidad; o que Sergi Roberto jugó un segundo partido seguido imperial (contra el Dortmund fue todavía mejor); o que el equipo estuvo otra vez serio con Rakitic en el campo…

Pero yo voy a fijarme en el árbitro porque me saca de mis casillas. Ya le dediqué otra entrada hace más de un mes y ahora vuelvo sobre ello porque es reiterativo. Los que me conocéis creo que no podéis afirmar que tenga la mecha corta, más bien todo lo contrario. Pero es que lo de Mateu Lahoz pasa de castaño oscuro. Es rematadamente malo: su forma de arbitrar desquicia a muchos aficionados (no sólo a mí), aunque lo que es peor es que realmente confunde a los propios jugadores.

Yo de un árbitro puedo perdonarle que no vea puntualmente una jugada (por muy trascendente que sea) y se equivoque. Así ha llegado el VAR, para que estos errores puntuales no afecten de forma desmedida el resultado de un partido. Pero nunca voy a aceptar que se arbitre de forma incomprensible e inconsistente. Hay árbitros que son más propensos a las tarjetas que otros, unos que dejan dialogar mientras otros tienen porte más policial… Pero al menos cada uno tiene un criterio y a los jugadores cuando les toca ese árbitro saben a qué atenerse. Sin embargo, con Mateu Lahoz eso es imposible. Con él nunca saben cuál es su límite y eso provoca que tengan que fiarlo todo a la lotería.

Con criterios tan dispares para las amarillas nunca sabes si la falta va acarrear sanción o no… Ni siquiera sabes si será falta. Es vergonzoso que no pitara algunas clamorosas a menos de tres metros de su posición (me acuerdo de una a Griezmann, por ejemplo, pero hubo muchas más), que perdone la segunda amarilla en la entrada de Vitolo a Piqué (Carlos Martínez, Michael Robinson y Julio Maldonado opinaron que era “de amarilla o incluso algo más”), o que no expulse a Piqué por su tackle a Morata. Es cierto que el central al ver que no llega y sabiendo que tenía una amarilla, esconde las piernas y no toca al atlético, de modo que para mí no es ni siquiera falta. Pero si la pitas, ¿cómo puede ser que no le enseñes la segunda amarilla? Simplemente incomprensible.

Justo la semana anterior, volviendo un poco más tarde de lo habitual del trabajo, escuché en el coche un rato del “Tot costa” donde Jordi Costa y Sònia Gelmà entrevistaron al bueno (o malo) de Mateu Lahoz. Los árbitros tienen prohibido hablar de jugadas puntuales, así que pese a sus reiteradas preguntas sólo respondió generalidades. A mí me pareció que en la entrevista se vestía de piel de cordero y quería dar una impresión estudiada de proximidad, naturalidad y neutralidad para caer bien. Pero yo no me lo trago. Porque cuando arbitras sin criterios claros siempre vas a dar la sensación de arbitrariedad, y esa impresión es la peor que un árbitro puede transmitir.

Lo mejor del partido contra el Dortmund

Fue un partidazo hasta que nos pusimos 3 a 0, entonces se bajaron los brazos y el equipo alemán nos dominó. Pero el trabajo ya estaba hecho y, viniendo de dónde veníamos, fue una noche dulce. Más allá del buen partido general fue muy destacable ver que Griezmann conectó mucho y muy bien con Messi y Suarez. Una actuación que permite empezar a ver la luz al final del túnel.

Lo más sintomático es la comunicación no verbal que empieza a haber con Messi. Creo sinceramente que están comenzando a conocerse fuera del campo y la frialdad entre ellos ha pasado a mejor vida. Las bromas entre los dos en el calentamiento del partido contra el Dortmund, o el gesto de capitán de Messi de ir a buscarlo para darle un abrazo gigante con sonrisa después del mal trago que pasó el francés en el Wanda son muy significativos. Porque van más allá de la celebración de un gol, que sólo faltaría…

En definitiva, tanto el partido del Dortmund como el de Madrid nos enseñan que todo es posible. No solo porque el equipo haya estado más serio y haya jugado mejor en algunas fases, sino por la dinámica de los jugadores entre ellos. Creo que es síntoma claro de que el equipo empieza a crecer. Y si la maquinaria va engrasando, como tenemos una plantilla brutal, lucharemos por todo.

La genialidad de Riqui

No comparto en absoluto ni el fondo ni la forma con la que Kluivert invitó a Riqui a marcharse cedido. Kluivert me parece un tío simpático (aunque seguro que tiene su carácter, como se demostró con el choque con Valdés) y puede que sus limitaciones con el idioma hicieran sonar sus palabras más tajantes de lo que a él mismo le hubiera gustado. Pero está claro que su comentario no gustó a Riqui Puig, quien le respondió con un recado: “Conmigo no ha hablado. Tenéis que hablar con Abidal que está por encima suyo”.

La genialidad esta vez no ha sido una exquisitez futbolística sino una muestra de carácter. Me gusta que Riqui se sienta seguro de sus posibilidades y afirme que “en todo momento he dicho que me quiero quedar en el Barça”. Y que tenga esa rebeldía de mandar ese recado porque con ello está demostrando al club su determinación. No sé si al final se irá o no cedido, pero creo que ese punto de rebeldía y carácter es muy necesario para cualquier futbolista si quiere realmente triunfar.


¡Si quieres que te notifique en el e-mail cada vez que haya una nueva entrada en el blog introduce tu correo electrónico!

Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.