Un equipo sin personalidad

04/11/2019 / @fcbfan_mfd

Esto ya no hay quien lo aguante. Este Barça sigue sin rumbo, a la deriva, no tiene alma ni personalidad. Después de Anfield los jugadores nos quisieron hacer creer que fueron ellos los culpables de la derrota y que el entrenador no era el responsable de la noche más negra de nuestra historia reciente.

Pero después de aquel episodio han venido partidos funestos: Bilbao, Pamplona, Granada, Dortmund, Praga, 45 minutos contra Inter y 30 contra Sevilla… y ahora Valencia. Por supuesto que el máximo responsable de esta situación es el entrenador. Yo no diría que el aroma que desprende este equipo es el hedor a descomposición que se olía durante el último año de Rijkaard porque creo que este grupo de futbolistas es más profesional que aquél, pero la sensación es que realmente estamos ante una encrucijada que requiere tomar decisiones drásticas y difíciles.

Ya escribí en uno de los primeros artículos de este blog que para mí el crédito del entrenador se había acabado en verano. También apunté que, puesto que sigue en el cargo, al menos me gusta que intente cosas nuevas y distintas para intentar cambiar la dinámica negativa del grupo. Sin embargo, estamos ya a principios de noviembre y las sensaciones son horrorosas, el Barça es un entremedio indefinido entre un equipo nuevo en construcción y uno viejo al que no se le ha renovado suficientemente la cara como para liberarse de la losa que suponen los recientes y sonados fracasos europeos.

La pregunta a Ernesto Valverde durante la rueda de prensa posterior al encuentro sobre si se planteaba dimitir me parece totalmente pertinente. A él no le gustó y respondió con un disgustado, frío y lacónico “no”, pero todo el mundo se da cuenta ya de que la falta de personalidad del equipo empieza por la falta de carácter de su entrenador. Siempre nos han dicho que los equipos son el espejo de su míster y eso no deja muy buena posición a Valverde, porque la apatía actual de su equipo es alarmante.

Ernesto Valverde

Yo quedo profundamente preocupado cuando las cámaras de televisión le enfocan en los momentos complicados de los encuentros y lo único que transmite es la nada. No verbaliza, no grita, no espolea, no corrige, no anima. Solo se mantiene allí inmóvil e impasible como si la cosa no fuera con él y ni siquiera reacciona cuando Messi le mira fijamente durante una eternidad para que cambie algo. Cómo añoro a Luis Enrique y a Guardiola… Cada uno con sus personalidades bien distintas eran al menos capaces de trasladar su idea al equipo (y por extensión al entorno) con pasión y carácter, con determinación y seguridad. Luego podían fallar como fallamos todos, pero se veía que tenían una idea clara de qué querían y la contagiaban a los futbolistas.

Ahora sin embargo da la sensación de que si hay idea no existe en ningún caso la capacidad de entusiasmar y liderar al equipo, de convencerles para que la pongan en práctica. Y un entrenador sin esa capacidad es un cadáver en el banquillo. Lo digo con pesar porque me parece un gran tipo que nunca se ha dejado llevar por los cantos de sirena que rodean el mundo del futbol, y eso dice mucho de él como persona. Pero necesitamos aire fresco, alguien con un nuevo proyecto y que sea capaz de tomar también en la composición de la plantilla las decisiones que correspondan, por difíciles que sean. Es posible que, para mantener cierta estabilidad, no se haga el cambio hasta verano y se le conceda la oportunidad de revertir la situación, pero entendería que en caso de que esto no cambiara y de que saliera una buena alternativa a mitad de temporada la directiva se lo pensara.

Acabo de insinuar que hay que hacer cambios serios en la plantilla, y lo hago porque no voy a terminar el artículo olvidándole de los jugadores. Si estaban convencidos de que tanto Roma como Anfield fue culpa suya no parece que el propósito de enmienda les haya durado demasiado. Es terrible la forma con la que siguen perdiendo el control de los partidos durante larguísimos minutos. Creo que la revolución del próximo verano tiene que ser similar a la que se hizo con Guardiola en su primer año: tiene que salpicar también a ‘vacas sagradas’ porque el núcleo duro se ha hecho mayor y todos sabemos que pasada la treintena el rendimiento decae. Hay que buscar un nuevo equilibro entre juventud y experiencia en la plantilla y dar por cerrado el ciclo de varios futbolistas que han sido importantes en el último lustro.

Que conste que no disparo contra los futbolistas sólo a modo de rabieta y con las tripas revueltas después de ver el partido en el Ciutat de València. Es una crítica que va mucho más allá de un calentón. Justo esta semana vi en Youtube un resumen (de media hora, así que suficientemente amplio como para sacar conclusiones) del 2 a 6 en el Bernabéu en la primera temporada de Pep Guardiola. Me sorprendió ver como corrían Alves, Messi, Xavi, Iniesta, Piqué, Henry, Eto’o, Piqué, Puyol… Las comparaciones son odiosas, pero os aseguro que cualquier parecido con la realidad actual es un espejismo. Ahora mismo Suárez ya no muerde las defensas rivales como solía, Messi no corre ni la mitad de lo que lo hacía entonces (aunque a él le dejo que siga haciendo lo que quiera porque, como dijo Guardiola recientemente, si corriera como entonces se lesionaría cada dos por tres), el Busquets y Rakitic de los dos últimos años son troncos comparados con el dinamismo, la movilidad y la precisión en la circulación que le daban entonces Xavi e Iniesta, Piqué tiene ahora otros pajaritos en la cabeza, Arthur no tiene de momento la misma personalidad de aquellos centrocampistas…

Hace mucho tiempo que había aceptado que aquellos tiempos no volverán, porque realmente fue un equipo irrepetible, de los mejores sino el mejor de la historia, pero como decimos en mi tierra, entre “poc i massa”… Somos la sombra de lo que fuimos y la distancia entre aquél equipo y el actual no debería ser tan exagerada con la plantilla tan notable que tiene hoy el Barça.

Como he dicho, a mí no me parece (porque no lo ha demostrado hasta ahora) que Valverde tenga la personalidad necesaria para agitar al equipo, pero le pido que siga probando cosas mientras esté en el cargo, como último servicio a la causa. Y quién sabe si entonces pueda pasar algo impensable y que ahora mismo parece una quimera… El fútbol es impredecible y caprichoso y lo que hoy parece meridiano puede que no sea válido dentro de solo un par o tres de meses. Ojalá sea así y entonces podamos alabar su gestión llegando a la conclusión de que estos baches eran inevitables en la búsqueda de un nuevo y sólido equipo. No sería la primera vez que un entrenador con la soga en el cuello revierte la situación y logra éxitos…

Por último, puesto que estamos hablando de personalidad, he conseguido encontrar un brote verde en estos primeros meses de competición: la personalidad de De Jong. Tiene toda la que le falta al conjunto del equipo y a su entrenador, porque jugar como lo está haciendo siendo un fichaje nuevo solo es posible si se tiene a la vez mucha clase y mucha personalidad.  A esto sí le llamo yo rendimiento inmediato. Es un jugador descomunal sobre el que tenemos que empezar a edificar el nuevo centro del campo. Lo tiene todo: recorrido, clarividencia y visión en la combinación al pie y al espacio, recuperación, arrancada, fuerza… Es completísimo, un todocampista como la copa de un pino.


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2 comentarios en «Un equipo sin personalidad»

  1. Otro gran artículo y aquí estoy contigo en todo. Después de los dos últimos desastres de la champions no he visto una respuesta por parte los jugadores o el entrenador a la altura de las circunstancias. Nadie duda del talento que tiene este Barça pero le falta actitud, le faltan ganas. Guardiola o Luis Enrique desde la banda trasmitían garra. Valverde transmite desconexión, falta de ideas, apatía, abandono… Y le pido lo mismo a los jugadores, pero es una gran verdad que los jugadores son un reflejo del entrenador y es más efectivo mover una ficha que once. Simeone, Klopp porque no os pasáis por Barcelona?

    • No sé yo si Simeone encajaría en nuestro estilo pero a Klopp le traería con los ojos cerrados. Ahoramismo necesitamos a un líder de verdad para reconducir esto. Por eso cuando veo que sale en prensa que la alternativa a Valverde ahora mismo sería Koeman se me empañan las gafas.

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