Una experiencia inolvidable en el RCDE Stadium

04/01/2020 / @fcbfan_mfd

Ayer los Reyes Magos llegaron anticipadamente en forma de regalo del novio de mi hermana. Él es un gran perico, de los de verdad, de los que lo llevan en la sangre por convicción y no por despecho ni descarte. Como esta vez no podía ir al RCDE Stadium me ofreció su carnet para que pudiera ver el partido en directo y yo lo disfruté como un niño. ¡Vaya si lo disfruté! Moltes gràcies Pepe!

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RCDE Stadium

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Antes de entrar en el RCDE Stadium

En algún momento de mi juventud yo también me dejé llevar por un pequeño sentimiento anti-Espanyol. Nada comparable con la aversión al blanco, evidentemente, pero sí miraba al Espanyol con cierto desdén. Creo que nadie puede culparme de este pecado de juventud porque todos los cometemos y, además, hace ya bastante tiempo que en mi madurez dejé de despreciar a nadie, ni siquiera al Madrid.

De hecho, llevo tiempo pensando que cuando me jubile me sacaré también un carnet del Espanyol para poder así disfrutar del que también es equipo de mi ciudad. Aunque con 36 años este momento queda lejísimos -Dios quiera que llegue- ayer me reafirmé en dicho propósito. ¡Qué espectáculo en la grada! ¡Qué gran afición! Fue una experiencia absolutamente inolvidable, con un ambiente memorable de los que hacen afición de verdad.

Es cierto que tuve el privilegio de vivir el partido con más efervescencia de los que se han vivido y se vivirán esta temporada en el RCDE Stadium y, lamentablemente, hay otros encuentros en los que la atmósfera debe ser muy distinta. Sin embargo, yo sólo juzgo por mi experiencia de ayer y concluyo que el Espanyol tiene una afición de 10 con un sentimiento e identidad muy especial que tenemos que valorar todos. Y, si no me creéis, subid el audio y mirad el vídeo que grabé cuando cantaban el himno antes de empezar el partido. Puro futbol, pura magia:

El partido fue disputado y, acostumbrado a sólo ver partidos en el Camp Nou, para mí fue una sensación muy rara ir a contracorriente: todo lo que me alegraba a mí disgustaba sobremanera a todos los demás, y viceversa. Fue muy interesante vivir esa contradicción en un estadio que no es el mío. Por supuesto que no celebré ninguno de los goles del Barça porque detesto cuando hay aficionados rivales en las gradas del Camp Nou que lo hacen de forma ostensible. A mí no me parece educado ir a casa de otro y reírte de sus penas en su cara. Hay que respetar siempre a los demás.

Respecto al análisis futbolístico creo que es fácil y rápido porque pueden aplicarse al partido de ayer todas las virtudes y defectos que el Barça ha mostrado durante toda la temporada: pocos minutos de control y cierta brillantez combinados con una fragilidad defensiva alarmante y una sensación de insatisfacción global por el juego desplegado.

Desde mi punto de vista Rakitic estuvo otra vez muy desafortunado, de forma que si uno de los dos tuviera que irse este invierno yo apostaría claramente por quedarme con Vidal, muy diferente al resto de jugadores que tenemos y, por tanto, puede aportar soluciones distintas. Y para continuar con más nombres propios me pareció otra broma de mal gusto que Riqui no fuera ni convocado. Respecto a Griezmann, sigue sin encajar del todo y además se contagió del síndrome Villa y compañía: en el contragolpe que tuvimos justo antes del descanso me pareció que debía definir y no devolverle el balón a Messi.

Y luego está Suárez, que marcó un gol, tiró un palo espectacular y bailó a Naldo como quiso… Pero Luisito, no puedes fallar las dos que tuviste para el 1 a 3. La primera fue tras una jugada de fantasía de Messi, con un eslalon impresionante finalizado con un pase-caño filtrado que sólo vio él. De verdad que ese pase no existe, al menos no para el resto de mortales. Pero el uruguayo no definió. Y tampoco lo hizo cuando intentó una vaselina que Diego López leyó muy bien. Si hubiera marcado cualquiera de estas dos ocasiones el partido del charrúa habría sido de matrícula de honor.

Por último, y volviendo al ambiente que se vivió en Cornellà-El Prat, fue muy divertido escuchar los comentarios de los aficionados pericos a la salida del estadio. “Si juguem sempre així ens salvem segur” aseguraba uno, mientras su compañero le contestaba: “bueno, hay que tener en cuenta que el factor Barça también jugaba”. Otro, eufórico, gritaba: “!Qué pena! Han sido sólo 15 minutos malos, sino hoy les ganamos seguro”. Y una chica hacía autocrítica apelando al compromiso de los socios ante la situación difícil del equipo: “clar… si tots els socis vinguéssin sempre com avui…

En definitiva, ayer el Espanyol me robó un poco el corazón y deseo con todas mis fuerzas que siga en primera. Aunque no sólo deseo eso, en mi carta de Reyes también pido que acaben con las estrecheces que arrastran desde que tuvieron que vender Sarriá -qué pena que se vieran obligados a dejar la ciudad- y consoliden su proyecto hasta hacer un equipo que luche sistemáticamente por las primeras plazas de La Liga y tenga participaciones europeas recurrentes y exitosas. Se lo merecen y sería una gran noticia para Catalunya. ¡Adelante fuerza mágico Espanyol!


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